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Nunca había visto a alguien durmiendo ahí. Tal vez porque pasan colectivos. No se. Pero el otro día había un tipo acostado contra una de las cocheras del edificio de enfrente. Hacía calor, pero estaba tapado. Eran las diez de un lunes. No había mucha gente en la calle. Las luces y los televisores de mis vecinos estaban casi todas prendidas. Los aparatos de aire acondicionado hacían ruido. Uno goteaba desde un balcón y el agua avanzaba de a poco hacia la calle a dos o tres metros del tipo.

Un auto dobló despacito, hizo unos metros y se frenó. Quería entrar a la cochera, pero el que manejaba había visto algo en el piso. Avanzó un poco más, subió el auto a la vereda, y volvió a frenar. Se dio cuenta de que era una persona. Le hizo luces. El mismo gesto que se le hace a otro conductor cuando se equivoca pero no es tan grave como para tocarle bocina. El tipo que estaba durmiendo ni se enteró.

Con dudas, y tal vez un poco de miedo, el conductor le dijo algo a su acompañante y se bajó. Caminó despacio y se acercó al portón. El hombre acostado se dio cuenta de lo que pasaba y se corrió un poco. Dejó el espacio justo como para que entrara el auto.

El conductor abrió el portón, volvió al auto, sacó el freno de mano y empezó a avanzar muy despacito. Sabía que entraba justo. Metió la trompa sin problema, pero si seguía el espejito iba a tocar. Lo dobló para adentro y avanzó. El tipo que ya no dormía estaba quieto.

Un minuto después salió la pareja. El hombre cerró el portón bien despacio, como para no hacer mucho ruido. Ella lo esperó cerca de donde caían las gotas del aire acondicionado, a dos o tres metros del hombre que intentaba volver a dormirse. Él le dijo algo a ella, que asintió. Se abrazaron y entraron al edificio.

Unos minutos después se prendió una luz en un departamento. Después otra. Alguien cerró la ventana y otro aire acondicionado se sumó al concierto. Terminé mi café. Miré el cielo para ver si finalmente iba llover, pero no, había muchas estrellas. Entré, cerré el ventanal, y prendí el aire. Ya había empezado el tercer cuarto del partido de básquet que estaba mirando.

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