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El sábado se jugaron dos de los partidos más redituables que el fútbol europeo tiene para ofrecer. Por un lado la final de la Champions League, el torneo más importante a nivel de clubes en el mundo, entre Chelsea y Bayern Munich. Del otro, el último lugar en disputa para jugar la Premier League 2012-2013, que West Ham le arrebató a Blackpool un rato antes de la definición en Alemania.

Suena extraño que una final de Champions y jugar la Premier sean casi equivalentes en cuanto a dinero, pero es así. Como recompenza por haber levantado la orejona, Chelsea se llevará alrededor de € 60 millones entre premios y derechos de transmisión. Por su parte, el Bayern sumará alrededor de € 50 millones a su cuenta bancaria.

Pero las 90.000 personas que fueron a Wembley a ver como West Ham le ganaba a Blackpool 2 a 1 fueron testigos de un partido que valía casi tanto como la Copa de Europa. Los tres equipos que ascendieron a la Premier (Southhampton, Reading y West Ham) se aseguraron un mínimo de cerca de € 50 millones, solamente por derechos de TV.

A esto hay que sumarle el aumento en la venta de productos relacionados con el club, la suba en el precio de las entradas (calculado en € 15 millones), y los contratos publicitarios. Y como si fuera poco, en caso de que alguno de los equipos ascendidos baje inmediatamente, la FA les ofrece una ayuda de € 60 millones para los próximos cuatro años (€ 20 millones los dos primeros y € 10 millones los dos restantes).

Evidentemente no es lo mismo ganar la Champions que ascender a la Premier. Pero los contratos de televisión que el Imperio Murdoch (via Sky) le paga a la liga más importante del mundo eliminaron la diferencia económica.

 

* Esta nota también fue publicada en la web del periodista catalán Martí Perarnau.

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