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No importa si el 4 a 1 fue justo, injusto, real, mentiroso, etc. Lo que importa hoy es cómo jugó Boca para llegar a ese 1-4. No hace falta volver a ver el partido para darse cuenta de que el Boca de ayer no tuvo nada de lo que Falcioni le suele exigir a sus equipos: no se defendió bien, no aprovechó ni corners ni tiros libres, no tuvo un arquero sólido, no tuvo juego en el mediocampo defensivo y los delanteros no generaron situaciones claras.

Lo que se vio ayer fue como Falcioni se obligó a si mismo a cambiar su manera de pensar para adaptarse a su nuevo club, y eso no está bien. Los dirigentes de Boca lo contrataron por lo que el ex arquero “demostró” en sus años como DT. Por más que no me guste la idea que los equipos de Falcioni suelen proponer, prefiero a un técnico que mantiene sus ideales (con todo el riesgo que eso implica), antes que uno que cambia no por circunstancias del partido, sino por otras razones.

Las consecuencias del partido de ayer serán que Falcioni no volverá a experimentar por un tiempo, e intentará hacer de Boca ese equipo “sólido” que tanta gente le reclama.

 

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