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Nadie puede tener dudas sobre la calidad del fútbol que juega Barcelona. No es discutible su belleza y eficacia. Lo discutible es si te gusta o no. A mí me encanta. Pero la perfección con la que el Barça coquetea hace dos años perjudica al resto de los (pocos) equipos del mundo que intentan jugar bien al fútbol. Y es así porque la comparación entre un Club X y Barcelona dará siempre como ganador a los catalanes.

Marcelo Gantman dice que es imposible imitarlo. Que nadie debe intentarlo. Puede que tenga razón. Aunque sí hay otro equipo en el mundo que, cuando está en su mejor nivel, no queda tan lejos del Barça. Nunca jugará como lo hacen los de Guardiola, pero Arsenal (el de Arsène Wenger, no el de Alfaro) se acerca a la belleza + efectividad que nos acostumbramos a ver en los azulgranas. Aunque con menos de las dos cosas.

Cuando se compara a uno y otro equipo, Barcelona es claramente superior. Pero luego del sorteo de los octavos de final de la Champions League, que tan contento me puso, no dejé de escuchar que Arsenal es el único equipo que intenta imitar a Barcelona. Imitar. No que intenta jugar bien. No. Dicen que lo imita. Y ni siquiera lo hace bien.

Por un lado está bueno porque es una especie de halago para los de Londres. Pero es la peor manera de desestimar a un equipo porque el Barça juega así hace un par de años, y Arsenal tiene más de diez jugando al fútbol de esa forma. Pero como parece que el único modelo de buen juego es el de Guardiola, cada equipo que intente hacer algo por el estilo será una mala fotocopia.

¿Es imposible acostumbrarnos a que no todo es blanco o negro? ¿Alguna vez podremos disfrutar a Arsenal y Barcelona por separado sin tener que inmediatamente compararlos para ver cuál es mejor?

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