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Manu Ginóbili está entre los mejores basquetbolistas de la historia de nuestro país. Cerca en esa lista (no importa si arriba o abajo porque no se puede saber) está Luis Scola. Ellos son los dos pilares sobre los que la Generación Dorada se construyó y fue exitosa.

Manu y su decisión de no jugar el Mundial fue el tema basquetbolístico del año y uno de los más discusiones generó en 2010. Sus razones para no viajar a Turquía ya se comentaron en Hasta las Pelotas, pero de lo que todavía no se habló es de las consecuencias (positivas o negativas) del no viaje de Ginóbili a la Copa del Mundo.

El arranque de temporada de San Antonio Spurs es, no sólo el mejor de la temporada 2010-2011 de la NBA, sino uno de los mejores de la historia. El registro de 22 triunfos y 3 derrotas es el quinto mejor comienzo de todos los tiempos luego de 25 partidos. Y el nivel de Manu es una de las razones de este momento de los Spurs.

El bahiense promedia 32 minutos por partido (sobre 48 posibles), 19.8 puntos, 4.9 asistencias, 46% de cancha (36% en triples) y 89% de libres. Todos estos números son mejores que los de la temporada pasada o la anterior. Con diciembre de 2009 casi terminado Ginóbili promediaba 24 minutos por partido, 13.3 puntos, 3.9 asistencias, 41% de cancha (35% de triples) y 86% de libres. Y si nos vamos 2 años para atrás, los números de Manu a fines de 2008 eran los siguientes: 23.3 minutos de promedio, 13.8 puntos, 3.1 asistencias, 50.4% (37% en triples) en tiros de campo y 84% de tiros libres.

Manu versión 2008

Ginóbili mejoró en casi todos los aspectos. Es más, en el único rubro en el que tuvo números superiores en la 08-09 que en la 10-11 es el porcentaje de campo (50.4% contra 46%). Pero las lesiones que lo molestaron todo 2009 (producto de haberse lesionado en Pekín) lo terminaron llevando a un 45% de cancha.

Sin dudas a Manu le vino bárbaro descansar en el verano estadounidense. Hacer una buena pretemporada es fundamental para cualquier deportista de alto rendimiento, y desde 2007 que Gimóbili no se preparaba como debía para una temporada de la NBA (en 08 arrastró una lesión en su tobillo a los Juegos Olímpicos y en China se resintió. Y en 09 siguió con problemas físicos en el mismo tobillo).

Si bien los casos de Ginóbili y Gasol (tampoco fue a Turquía y tiene mejores estadísticas que la temporada pasada) entre otros, nos sugieren que a los jugadores de básquet les conviene decirle no a la selección, Luis Scola es el ejemplo de lo contrario.

Scola es el capitán del equipo nacional y fue una de las figuras en Turquía. En el Mundial jugó 35.8 minutos (sobre 40 posibles), marcó 27.1 puntos, tiró 56.7% de cancha, bajó 7.9 rebotes y encestó el 79.7% de los tiros libres. Pero su participación en la Copa del Mundo no sólo no lo perjudicó, sino que esta temporada promedia, con casi los mismos minutos jugados por partido que en la 09-10 (33.2), más puntos (20.2), más rebotes (8.9), y más tapas (0.9) que en toda su carrera en la NBA.

Carlos Delfino es el otro jugador NBA que se exigió al máximo en Turquía (36.3 minutos, 20.6 puntos, 4.7 rebotes y 2.8 asistencias) y hace un mes que no juega para Milwakee Bucks por una lesión en su cuello. Si haber viajado con la selección fue un detonante para la molestia física sólo Delfino lo sabe, y tal vez ni siquiera él tenga la certeza.

Definitivamente a cada jugador argentino de la mejor liga de básquet del mundo lo afecta de manera diferente jugar o no con su selección entre temporadas. Y los ejemplos cercanos ayudan a no demonizar, sino a entender a cada uno de los casos. Manu necesitaba descansar y se nota. Luis y Carlos querían jugar y a uno le sirvió y al otro no.

 

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