Néstor Kirchner es responsable de muchas de las cosas buenas que le pasaron al país en los últimos siete años (Mempo Giardinelli lo dice mejor que nadie), pero además de todos los aciertos y errores que seguramente han tenido tanto su mandato como el de su esposa, hay un detalle que no puede ser dejado de lado: hace siete años que la política volvió a ser un tema de discusión en todas las reuniones de todo tipo.
El Neoliberalismo, que tanto duró en Latinoamérica, hizo demasiado daño en demasiados aspectos. Además del económico (y la consecuente pobreza), el principal resultado fue engendrar una generación (que tiene hoy entre 25 y 35 años) que ve a la política como algo poco importante. Y tener una sociedad despolitizada es algo demasiado peligroso.
Pero en 2003 eso cambió. En los bares ya no sólo se hablaba de fútbol y de mujeres. Ahora también de política. Y eso es mérito del gobierno de Néstor Kirchner. Puede que te guste o no su forma de gobernar. Puede que te agraden o no sus políticas. Pero es innegable que toda una generación de jóvenes (y de personas más grandes también) se insertó de lleno en un ambiente en el que nunca se hubieran interesado.
Es cierto que mucha de la gente que opina, a favor o en contra, lo hace sin fundamentos ni ideas claras. Pero esas personas que hoy hablan del tema, hace diez años no se hubieran molestado en meterse en la conversación.
De la misma forma que los intelectuales critican a los lectores de Best Sellers, los mismos “sabios” desprecian a todos aquellos que dan su opinión sin mucho conocimiento.
Pero si la comparación es correcta (me parece que sí), de la misma forma que del grupo de gente que solamente lee Best Sellers algunos se pasan a la literatura menos marketinera (evolucionan, según los intelectuales), una parte de  todos los que hoy sí expresan sus ideas, va a contagiarse del bicho de la política (fíjese si fue picad@, puede ser serio) y si dentro de unos años se descubre a usted mism@ como un militante más, de esos que hace diez estaban en peligro de extinción, ya sabe a quien agradecerle.
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