Al igual que en la política, el fútbol argentino está en el medio de una discusión que sólo admite la polarización de las opiniones. Curiosamente, las dos “guerras” de ideas tienen pinta de déjà vu. La comparación peronismo-antiperonismo y menottismo-bilardismo son un poco exageradas, pero podrían ser aplicadas.
Lamentablemente en estas peleas sin ganadores los únicos que pierden son la política y el fútbol, porque se elimina toda posibilidad de tomar lo mejor de cada polo y lograr una mezcla que se acerque a la perfección.

Ese mix es lo que Asad intenta encontrar en Godoy Cruz. Nunca se verá a su equipo desordenado tácticamente, y al mismo tiempo nunca tendrá la falta de creatividad en ataque que solemos ver en los nunca bien ponderados “equipos serios”.

La disciplina defensiva es más sencilla de conseguir que el desequilibrio ofensivo. Por eso es que tantos clubes eligen como bandera el cero en el arco propio y después vemos…. Godoy Cruz tiene un buen arquero y una buena defensa.

Pero a esa solidez le suma algo que es muy complicado de encontrar y fomentar: un grupo de jugadores ofensivos que se entiendan entre ellos. Carranza, Castillo y Baby Román Ramirez son tres jugadores que juegan tan bien juntos como separados. Por eso Godoy Cruz está donde está: cuando el juego colectivo no aparece, un destello de calidad de alguno de los tres sirve para marcar la diferencia.
Pero esta forma de dirigir a un equipo también tiene su lado negativo, y Russo y Racing lo sufrieron en muchos partidos. Un equipo aceitado y con varios campeonatos de rodaje tiene la capacidad de ganar partidos que los planteles nuevos no pueden. Eso le pasa a Racing que tiene un DT con características similares a las de Asad. Russo salió campeón en Boca gracias a una gran defensa y a que contó con la (tal vez) mejor versión de Riquelme.
Ese equipo era a la Copa Libertadores lo que Godoy Cruz es al torneo local, aún si los mendocinos no ganan. Sin embargo en Racing todavía no consiguió ninguna de las tres cosas que un equipo así necesita: solidez defensiva, conocimiento entre los jugadores, y grandes individualidades.
Pero lo positivo dentro de lo negativo es que ayer apareció una de sus grandes individualidades: Giovanni Moreno. Con tiempo, que es lo que tuvo Asad en Godoy Cruz, Racing, Moreno y Russo encontrarán el funcionamiento que ellos, el resto de los jugadores y sus hinchas esperan.
Lo bueno del fútbol argentino es que todavía hay buenos jugadores y equipos a los que vale la pena ver. Lo malo es que hay que mirar demasiados partidos aburridos para encontrarlos. Pero como dice Diego Latorre (@latorrediego): Prefiero los intentos frustrados de los atrevidos que los aciertos constantes de los conformistas.
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