En la mayoría de los deportes la efectividad no está relacionada con la estética. Hay algunas excepciones, como Zinedine Zidane, Ayrton Senna o Roger Federer. Andy Murray no es para nada estético, pero si muy efectivo. Por lo menos cuando juega como hoy.

En los cuartos de final del Masters 1000 de Toronto le ganó a David Nalbandian por un doble 6-2, resultado que refleja bastante bien lo que pasó en el partido. El escocés tuvo que jugar en el nivel que lo llevó a ser 2 del Mundo en 2009 para ganarle al cordobés que venía en racha y con mucha confianza.

El mejor tenis de Murray, que alcanzó el año pasado en este mismo torneo (los años impares se hace en Montreal y los pares en Toronto), no tiene ningún golpe que se destaque. No nos vamos a sorprender por su derecha o por su revés (los dos muy buenos, pero no destacables), ni nos vamos a impresionar con su saque. Lo mejor que tiene Andy es su cabeza. Pero a diferencia de Nadal, que es mentalmente imbatible, el fuerte de Murray está en su inteligencia para jugar.


Además de esa inteligencia, hoy tuvo algo que muchos especialistas le reclaman desde que se metió en la elite del tenis: más agresividad. Sabía que para ganarle al cordobés debía meter muchos tiros ganadores, además de contragolpear como siempre y ser fuerte desde el fondo de la cancha. Todo eso lo logró, y si lo sumamos a que Nalbandian no tuvo su mejor día, el resultado de la ecuación es sencillo.

El ex nº 3 del Mundo se metió de a poco en la telaraña que le tejía Murray. Cuando se dio cuenta de que su plan de juego no funcionaba decidió cambiarlo por uno que tampoco fue efectivo. En definitiva hay que decir que fue una derrota, pero que tiene buen sabor, porque para ganarle a David, el escocés tuvo que estar en su mejor nivel.

Con los resultados de Washington y Toronto el lunes aparecerá cerca del puesto 30, por lo que seguramente será preclasificado en el US Open. Este es un dato importante y un alivio para Nalbandian porque no se cruzará con ningún otro sembrado hasta la tercera ronda (en caso de que avance). También es un alivio para el resto de los 127 participantes porque si bien con el ranking protegido tenía garantizada su participación en el último Grand Slam de la temporada, al no ser preclasificado podría haber sido sorteado con Federer en primera ronda, y eso no era una buena noticia para ninguno de los dos.

Buenas dos semanas de Nalbandian que volverá a las canchas entre lunes y martes para el otro Masters 1000 previo al Abierto de Estados Unidos en Cincinnati.

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