Hoy todos hablan de Las Leonas. Todos están contentos con un nuevo título, tercero consecutivo, en el Champions Trophy. Son el orgullo nacional por su juego y su garra. Todos se hacen eco de que desde hace doce años siempre están entre las cuatro mejores de los tres torneos internacionales más importantes (Mundial, Juegos Olímpicos y Champions Trophy) y que ocupan el lugar que debería ser de otros deportes.

Los que dudaban sobre el recambio de la generación dorada, hoy se rinden ante las dirigidas por Carlos Retegui. Porque de las 18 que salieron campeonas en Perth en 2002, sólo 4 (Aymar, Russo, García y Burkart) fueron parte del plantel que ayer le ganó a Holanda 4 a 2 en Nottingham. Y probablemente sean las mismas las que vayan a Rosario.

Más allá de la victoria, lo más positivo del viaje a Inglaterra fue la inyección de confianza que se dio Noel Barrionuevo tras recibirse de especialista en el arma ofensiva más importante del hockey: el corner corto. Metió ocho goles, y tres en la final. Nuevamente Luciana Aymar fue nombrada la Jugadora del Torneo, lo que confirma aún más su condición de Mejor de la Historia.

Claro que todos los elogios desaparecerán; Aymar deberá retirarse y dedicarse a su carrera en televisión y Barrionuevo aprender a defender en vez de tirar bien los corners, si no se coronan en el Mundial que se jugará en Rosario a partir del 30 de agosto. O por lo menos eso dirán muchos de los que hoy las alaban.

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