Uno de los deportes que más alegrías nos ha dado en los últimos años es el tenis. Para nombrar algunos logros se puede empezar por la final de Wimbledon alcanzada por David Nabandian en 2002 (catapulta para la legión argentina), pasar por la victoria de Gastón Gaudio en Roland Garros 2004, seguir con el triunfo del mismo David en el Masters de 2005, o sus trofeos en Paris y Madrid de 2007, y terminar con la aparición de Juan Martín del Potro y su US Open en 2009. Claro que hubo más victorias y más títulos, aunque esos son los más importantes.

Pero hay uno que todavía no fue levantado por manos argentinas. Uno que tuvimos la posibilidad de ganar en casa y (por muchas razones) no se dio. Uno que estuvo cerca muchas veces, pero siempre se escapó. Y uno que nuevamente nos encuentra entre los cuatro mejores. Parecía que éste no iba a ser el año del tenis nacional y, sin embargo, Francia nos espera (no se sabe en qué ciudad) el 17 de septiembre por un lugar en la Final de la Copa Davis.

Cuando ocurrió lo de Mar del Plata en 2008 parecía que el tenis argentino nunca más iba a tener una posibilidad tan concreta de levantar éste trofeo. Se cambió de Capitán, se terminó con un ciclo muy exitoso y fue momento de empezar de cero con un proyecto nuevo.

Las ausencias de David y Juan Martín en el triunfo frente a Holanda en marzo de 2009 habían sido lógicas por el nivel del rival. Pero después vino República Checa, y sin el de Unquillo la derrota en cuartos de final fue dura, pero previsible. España, en la final, fue la única que pudo frenar al dúo Berdych – Stepanek.

Éste año empezó con muchas esperanzas de volver a una final. Pero esas ilusiones fueron disminuyendo a medida que el mal estado físico de nuestros mejores tenistas se hizo realidad. La primera serie contra Suecia sin Nalbandian ni del Potro prometía ser un calvario para los pobres Mayer, Schwank, Zeballos y Delbonis que viajaron a Estocolmo.

Una derrota como la de 2005 contra Bielorrusia en Minsk por 5 a 0 no era algo ilógico. Hasta que dos días antes del comienzo del primer partido viajó David, que se terminó de recuperar de un desgarro, y cambió las cosas.

El viernes terminó con un gran 1 a 1 gracias a la victoria de Mayer. El sábado fue el turno del recién llegado que, junto a Zeballos, venció al dobles sueco. Con los de Vázquez arriba 2 a 1 sólo hacía falta un triunfo para alejar los fantasmas del repechaje y meter al equipo en cuartos de final por noveno año consecutivo. Al final fue 3 a 2 y Rusia era el próximo destino.

Con el Mundial en el medio, la repercusión de la serie había sido poca y casi nula hasta la semana previa. Pero durante la Copa del Mundo hubo una novedad importante: Nalbandian decidió no jugar Wimbledon para preservar su físico de cara al choque en Moscú. Aún con esa buenísima noticia, la serie parecía muy complicada, y muchos ya teníamos la cabeza puesta en 2011.

Al final fue 3 a 2 para Argentina gracias a una muy buena actuación de la pareja del dobles, formada por Zeballos y Schwank, y también de Nalbandian. Lo pongo en palabras del gran Diego Della Sala que via Twitter dijo esto: Qué curioso… La COPA DAVIS tiene 110 años, y DAVID NALBANDIAN 28. ¿Por qué entonces pareciera que fue DAVID quién la inventó..?

Y de repente volvemos a ver a nuestro país en una semifinal de Copa Davis por cuarta vez en nueve años. Claro que Francia es un rival complicadísimo, que tiene un dobles (Benneteau y Llodra) afianzado, y varios singlistas (Tsonga, Simon, Monfils, Gasquet y Chardy) especialistas en canchas rápidas. Por supuesto que los europeos son favoritos, porque además de ser locales, ganaron éste torneo nueve veces.

Pero, hasta ahora, Argentina no ha sido el que más chances tenía de ganar previo a las series y terminó saliendo victorioso.

No pudo ser cuando estaba todo dado para que pase (2008), tal vez el año que menos lo esperamos volvemos a estar en una Final de Copa Davis. Y si llega a recuperarse Juan Martín, ¿Quién te dice?

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