Alemania 3 vs Uruguay 2

Alemania y Uruguay protagonizaron uno de los mejores partidos de todo el torneo. A la cuota de fútbol asegurada por los jugadores ofensivos alemanes y la delantera uruguaya, se le sumó la intensidad con la que se jugó, y las ganas de ser tercero que suele ser desestimada por muchos exitistas.

Como pasó durante todo el Mundial, Löw mantuvo la idea, pero tuvo que hacer varios cambios. Lahm, Podolski y Klose, tres jugadores claves, tenían alguna molestia física, por lo que Aogo, Jansen y Cacau arrancaron como titulares. Tampoco tuvo a su arquero titular Neuer, y Butt salió a cuidar la valla.

Al final los germanos fueron con Butt; Boateng (por derecha), Mertesacker, Friedrich y Aego abajo. Khedira y Schweinsteiger en el medio. Müller, Öezil y Jansen para crearle situaciones a Cacau. El ya clásico 4-2-3-1 que usó todo el campeonato.

Del lado uruguayo Tabáres también hizo algunas modificaciones. Esos cambios no fueron obligados, sino que el DT celeste suele variar tanto los nombres como la formación entre partidos para adecuarse al rival de turno.

Muslera fue al arco. Fucile (en la derecha), Lugano, Godín y Cáceres fueron los defensores. Maxi Pereira, Arévalo Ríos, Pérez y Cavani en la mitad de la cancha. Forlán, un poco tirado atrás, y Suárez más arriba. Un 4-4-2/4-4-1-1 bastante rígido, pero con buenos jugadores en todas las líneas, y salida tanto por derecha como por izquierda.

El partido fue bastante parejo. Los goles vinieron por diferencias marcadas por las individualidades o por errores defensivos. Lamentablemente para Uruguay, su arquero no tuvo una gran tarde, y eso le costó a su equipo.

El primer gol llegó producto de una situación que no se había visto en el partido. Schweinsteiger (para mí el mejor jugador alemán del torneo y uno de los mejores del Mundial) encontró espacio para pegarle desde lejos, Muslera dio rebote, y Müller estuvo atento al rebote.

De este gol se pueden sacar dos conclusiones:

1- Müller tiene alma de delantero. Sólo un jugador que creció para meter goles es capaz de ir a buscar un rebote tras un disparo así. Felicitaciones para van Gaal (su DT en Bayern Munich) por convencerlo de que marcar y ponerse detrás de la línea de la pelota cuando el equipo rival la tiene no es una mala palabra. El fútbol actual les exige ese desgaste extra a los jugadores de ataque, y el jóven Müller lo hace muy bien. No es casualidad que cada vez que Cáceres se sumó a la ofensiva, el volante/delantero lo seguía hasta que sus compañeros o él mismo recuperaran el balón.

2- La pelota fabricada por Adidas fue diseñada para ser incontrolable. La Jabulani beneficia a todos aquellos que le saben pegar (como Forlán contra Holanda), y perjudicó a cada uno de los arqueros que la quiso controlar. Romero fue uno de los pocos que se sacó el problema de encima con puñetazos.

El empate de Uruguay llegó tras un extraño error de Schweinsteiger en la mitad de la cancha. Diego Pérez le quitó la pelota y se la dio a Suárez que habilitó a Cavani para que defina junto al palo. La primera mitad terminó 1 a 1, y la igualdad era un poco más acorde al desarrollo.

El segundo tiempo nos mostró a dos equipos completamente desinhibidos. Ambos salieron a buscar el partido, por lo que se empezaron a abrir espacios. Forlán puso en ventaja a los sudamericanos tras un ataque de la celeste que involucró a muchos jugadores. Pero apenas cinco minutos después, y tras otro error defensivo, Jansen metió la cabeza para el 2 a 2.

Con media hora para el final, los dos adelantaron sus líneas y el encuentro se abrió todavía más. Empezaron a jugar al golpe por golpe*. Cualquiera podría haber metido el tercero, pero al final fue Khedira el que marcó.

*Tabáres sabía que lo más flojo del equipo germano era su defensa, por eso se arriesgó al ataque por ataque en el segundo tiempo. Argentina quiso hacer lo mismo en su partido de cuartos de final, pero con un mediocampo que no tuvo el equilibrio que si mostró el uruguayo para aguantar las arremetidas europeas.

Siempre serán los goles los que definan los partidos, pero es en la mitad de la cancha donde se ganan o se pierden.

Los sudamericanos buscaron el 3 a 3 y estuvieron cerca. Pero no pudieron y el tercer lugar del podio quedó en manos alemanas.

Fue un gran partido de fútbol porque los momentos en los que no se jugó tanto fueron compensados por la emotividad generada por los protagonistas.

La verdad es que tuve el corazón dividido durante los 90 minutos. Mi simpatía con Uruguay hizo que gritara los goles de Cavani y de Forlán, pero mi identificación con el fútbol expuesto por los de Löw significó que también estaba contento con el triunfo alemán.

Vuelvo a decir lo mismo que en posts anteriores. Está muy bueno que los tres mejores del Mundial sean equipos que tienen la cabeza puesta en el arco rival. Por más que me guste más el juego de España que el de Holanda, los naranjas son un gran equipo que trata muy bien a la pelota. Ojala mañana podamos ver un partido tan bueno como el de hoy.

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