Argentina 0 vs Alemania 4

Antes de hacer un análisis sobre lo que dejó una de las peores derrotas de la Selección de la que fui testigo, voy a intentar descifrar las situaciones futbolísticas que llevaron a ésta caída.

Maradona decidió poner en cancha a los mismos que vencieron a Méjico en octavos de final. Romero fue al arco. Otamendi, Demichelis, Burdisso y Heinze abajo. Maxi Rodríguez, Mascherano y Di María en el medio. Y Messi, Tévez e Higuaín arrriba.

Alemania salió con Neuer debajo de los palos. Lahm, Mertesacker, Friedrich y Boateng en defensa. Khedirh y Schweinsteiger en la contención y creación de juego. Öezil, Müller y Podolski para habilitar a Klose.

Los mundiales de Alemania y Argentina habían sido muy parecidos. Ambos técnicos decidieron armar sus equipos de arriba para abajo. Las dos defensas no eran de lo mejor del torneo, y habían sufrido en los partidos previos. Y para los dos el encuentro de cuartos de final era el primer gran choque en el torneo.

Pero las similitudes no fueron importantes en el partido. Lo que inclinó la balanza para el lado germano fueron las diferencias.

La primera y principal fue Philip Lahm. Los europeos tuvieron en el lateral de Bayern Munich a un jugador que, además de defender, pasó al ataque con criterio y, lo que es más importante, con mucho lugar. Heinze estuvo todo el partido preocupado por Müller, y eso dejó a Di María mano a mano con un gran jugador, que supo aprovechar el emparejamiento desigual.

Otro detalle importante fue la superioridad alemana en el centro del campo. Los de negro eran cinco (más Lahm), contra tres argentinos (más uno de los de arriba que daba una mano). Ésta mayoría en el lugar más importante del campo hizo que siempre alguno de los alemanes tuviera tiempo y espacio con la pelota. Y lamentablemente para nosotros, todos ellos sabían que hacer con esa ventaja.

También es primordial rescatar que a las grandes individualidades europeas, se le sumó una idea futbolística para sustentarlas. Esa idea siempre está, es en lo que se basa el fútbol de Löw. No importa si las individualidades se levantaron bien o mal. Los jugadores saben que su DT quiere que jueguen de una manera determinada. Y si además se levantaron con el pie derecho (Schweinsteiger), mejor

En cambio, el equipo de Diego se movió más alrededor de sus figuras que en torno a una idea clara en ataque. Con esto no estoy diciendo que Maradona no sepa nada de fútbol (no se confundan), sólo que su enfoque ofensivo no fue el mejor.

Está buenísimo que haya juntado a Messi, Tévez e Higuaín. Pero un planteo así de ofensivo debe ofrecer equilibrio defensivo. Y ese equilibrio tiene que venir desde arriba. No es casualidad que los DT de los equipos que juegan con tres delanteros (Barcelona, Inter, Real Madrid, Holanda, Brasil, España, Uruguay y varios más), hagan que los atacantes que van por los costados ayuden en defensa siguiendo a los laterales del rival.

El ejemplo más burdo es Samuel Eto’o en Inter, que jugó de volante por derecha bis en varios partidos. Pero uno más moderado es Kuyt en Holanda. Su trabajo en ataque suele ser bueno, aunque nunca se destaca. Pero su labor defensiva hizo que Maicon no tenga la libertad que suele tener con la camiseta de Brasil.

Aún en los equipos más ofensivos, la defensa es importante. Es cierto que los goles son los que ganan los partidos. Pero los de abajo tienen que ofrecer seguridad para que los de arriba estén tranquilos. Esta tranquilidad puede estar relacionada con la cantidad de jugadores que pasan de la línea de la pelota, o de la calidad de su defensa. Lamentablemente argentina no tuvo ni cantidad ni calidad en defensa.

Alemania fue muy superior en todos los aspectos decisivos del juego. Y contra un equipo que es mejor, es difícil jugar al palo por palo. Los golpes alemanes fueron mucho más fuertes que los nuestros.

Otro Mundial, otra derrota. Muy dura esta vez, y de aquellas que obligan a un replanteamiento de las bases que nunca va a llegar.

Por lo menos tengo un consuelo. Luego del Mundial quitado a Zidane y ganado por la fea Italia, tres de los cuatro semifinalistas tienen una mentalidad ofensiva, y eso siempre es buena noticia.

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