Brasil 1 vs Holanda 2 El primer partido de los cuartos de final fue muy intenso. Si bien es cierto que no se jugó un gran fútbol, la emoción del segundo tiempo ayudó a que me olvide del choque entre Nadal y Murray por la semifinal de Wimbledon. También hay un detalle muy interesante: es el segundo partido del torneo que un equipo ganó tras ir perdiendo. El único había sido el triunfo de Dinamarca frente a Camerún por el mismo resultado.

Se enfrentaban dos equipos que habían paseado por la fase de grupos y que casi no sufrieron en su cruce de octavos de final. De alguna manera se podía llegar a decir que éste era el primer gran desafío de ambas selecciones.

Bert van Marwijk tenía la intención de repetir el 11 que venció a Eslovaquia, pero debido a la lesión de uno de sus centrales (Mathijsen) tuvo que hacer un cambio. Al final la naranja salió con Stekelenburg al arco. Van der Wiel por derecha (con proyección), Heitinga y Ooijer en el centro y van Bronkhorst como lateral izquierdo. En el medio jugaron van Bommel y de Jong. En la creación Robben, Sneijder y Kuyt acompañados por van Persie en el ataque.

Dunga puso en cancha a Julio Cesar debajo de los palos. Maicon, Lucio, Juan y Bastos en la defensa. Dani Alves, Gilberto Silva y Felipe Melo en el medio del campo. Y el tridente Kaká, Robinho, Luis Fabiano arriba.

De la misma forma que frente a Chile, Brasil empezó el partido siendo cauteloso, pero sabiéndose superior. Y también de la misma manera que frente a los de Marcelo Bielsa, el gol tempranero de Robinho los tranquilizó.

El primer tanto llegó tras un error de la defensa holandesa. Heitinga salió muy lejos para seguir a Luis Fabiano que bajó a buscar la pelota, y Felipe Melo (le dejaron tiempo y espacio con el balón) metió un muy lindo pase al espacio que había generado el “9”, que el ex Real Madrid aprovechó para definir como sabe.

Con el 1 a 0, Holanda era la que necesitaba salir un poco más. Pero la buena defensa de los de Dunga no le dejó espacio ni a Sneijder ni a Robben. Brasil estaba en la posición que más disfruta: en ventaja y con la posibilidad de salir de contra.

El gol brasilero empeoró la realidad de los europeos. Continuaron sin aparecer los que debían hacerlo para que los de van Mereijk tuvieran chances de empatar. Pero aún con el triunfo parcial, y más allá de la notable superioridad de Brasil, muchos de sus jugadores y también su DT estaban muy nerviosos. El primer tiempo terminó, y Holanda estaba agradecida.

El comienzo de la segunda etapa fue una extensión del final de la primera. Robben y Sneijder seguían sin aparecer, y Julio Cesar no era molestado. Hasta que, tras un tiro libre jugado rápido Felipe Melo peinó un centro para el que Julio Cesar estaba bien posicionado y le regaló el empate a los holandeses.

La igualdad no le sentó bien a Brasil, que continuó con la mentalidad de no atacar y salir de contra. Empezaron a entrar en el partido Robben y Sneijder, y comenzaron a presionar a sus rivales. Todo el equipo holandés se adelantó unos metros en el campo y obligaron a los de Dunga a defenderse más cerca de su arco.

Cuando iban 25´, Kuyt, tras un corner, cabeceó la pelota en el primer palo y dejó sólo a Sneijder que le dio un frentazo para poner el 2 a 1. Apenas 5´ después Felipe Melo se hizo echar por un innecesario pisotón. En desventaja y con un hombre menos, los sudamericanos no supieron que hacer para volver a meterse en el partido.

Desde el banco tampoco llegaron soluciones. Cuando quedaban 15´ Nilmar ingresó, pero el que salió fue Luis Fabiano. El conjunto de Dunga tuvo alguna oportunidad de empatarlo, pero ninguna demasiado clara. Al final debió ser 3 a 1, pero los delanteros holandeses no supieron definir una jugada para la que no encuentro explicación.

Esta eliminación no va a ser lamentada por todo Brasil. Mucha gente en el país carioca estuvo disconforme con la elección del Dunga como DT. Y los resultados obtenidos (campeón de la Copa América y la Copa Confederaciones) no cambiaron la forma de pensar de una parte del pueblo brasilero que juzga a su selección por su juego y no por sus triunfos.El error fue de la CBF (Confederación Brasilera de Fútbol). Tras la salida de Alemania 2006 a manos de Zidane, y luego de ver como un equipo lleno de estrellas fracasó, decidieron que lo mejor era contratar a alguien con mano dura, que no tiemble si había que sacar a una estrella (los cañones apuntaban a Ronaldo, Ronaldinho y Adriano).

La pregunta es la siguiente: ¿Por qué buscar un nuevo estilo futbolístico si el que tienen les dio cuatro campeonatos mundiales (el de Estados Unidos 94 no tuvo nada de jogo bonito)?

Lo lindo que tiene el fútbol es que no existe una fórmula que te garantice el éxito. Pero si la que usaste toda la vida te dio resultado, ¿para qué la vas a cambiar?
Es cómo si la federación italiana contratara a Pep Guardiola para que haga jugar a la selección como a Barcelona. Si su catenaccio les regaló cuatro trofeos, no sería lógico cambiarlo. Por más que a mi no me guste, su estilo ha sido exitoso. En lo que respecta a meros resultados es indiscutible. Si empezamos a hablar de gustos es otra cosa.

Pero un día antes del partido de Argentina no es el momento ideal para una discusión en la que nunca va a existir un ganador.

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