Parece que fue hace mucho, pero no. Hace apenas cinco días estaba viendo el último partido de la serie final entre Los Angeles Lakers y Boston Celtics. Estos dos equipos son los el equivalente a Boca y River, pero en básquet, y en Estados Unidos. Entre ellos tienen (ahora) 33 títulos de la NBA. La ventaja entre ellos la sigue teniendo Boston con 17 , aunque con el conseguido el jueves Los Angeles llega a 16.

Fue una serie muy pareja, con muchas variables que la hicieron muy interesante. Pareció que tras cada partido ganado, el equipo vencedor debía pensar una nueva forma de dominar al otro, porque el nivel era tan bueno, que hacían todos los ajustes necesarios entre partidos.

El momento clave estuvo en el final del sexto partido. En la lucha por un rebote, Kendrick Perkins, el centro titular de Boston, cayó mal, y se lastimo la rodilla derecha. Lamentablemente para los Celtics Perkins había sido uno de los jugadores más regulares en toda la temporada y había tenido un gran desempeño en toda la postemporada.

La lesión de Perkins significó que el Coach Doc Rivers sólo pudo a contar con cuatro jugadores para las posiciones de centro y ala pivot en el séptimo partido. Los Angeles supo aprovechar la falta del titular en la posición, y gracias a la cantidad de rebotes ofensivos que tomó pudo remontar un partido que perdía por 13 puntos a mediados del 3º cuarto.

En básquet la defensa es la que gana los campeonatos, y éste año no fue la excepción. Ambos equipos tienen dos de las mejores de la liga, y eso se notó durante toda la serie, y especialmente en el partido final. Los Celtics embocaron apenas el 40% de sus intentos al aro y los Lakers un terrible 32%. Pero gracias a las segundas oportunidades que tuvieron de la mano de los rebotes ofensivos se llevaron el partido y el título.

Los Angeles es un buen ganador. Tiene al mejor jugador de los últimos cinco años (por lo menos), Kobe Bryant. Al mejor entre los altos, Pau Gasol. Y al técnico más ganador de la historia con, ahora, once anillos de campeón, Phil Jackson. Boston fue un gran rival, y también gracias a ellos ésta fue una de las mejores finales de los últimos años.

Dentro de dos días se viene el Draft (para los que no saben que es, acá tienen la respuesta). Éste año elijen primero los Nets de New Jersey, que hace menos de un mes fueron comprados por un millonario ruso llamado Mikhail Prokhorov.

Tendremos que esperar cinco meses para volver a ver acción de la NBA.

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