La expectativa general de una nueva presentación de España marcaba al 11º día de Copa del Mundo. Pero antes, cómo entrada, tuvimos a dos partidos muy interesantes. Portugal goleó, y España y Chile podrían haber metido varios más.

El rival de los lusitanos fue uno de los más flojos de todo el torneo. Corea del Norte no tiene ningún fundamento ofensivo, pero si la capacidad de acumular gente en defensa (que tanto complicó a Brasil).

Pero como era lógico, hoy debían salir a defender un poco más holgados porque el margen se les había terminado tras el 2 a 1 con los sudamericanos. Por suerte para todos aquellos que disfrutamos de éste deporte, los portugueses supieron aprovechar los espacios dejados por los jugadores asiáticos.

El primer gol llegó como deben llegar los goles de los equipos que se enfrentan a una selección que defiende con diez u once jugadores detrás de la línea de la pelota (lección para España?): uno de los volantes se sumó por sorpresa y un pase preciso lo dejó sólo con el arquero.

Luego del gol de Meireles, el partido se abrió aún más. Y de la mano de los laterales portugueses (Miguel y Coentrao), el equipo de Carlos Queiros aprovechó el lugar disponible en los costados de la cancha. Además, y como para liberarle la zona a los marcadores de punta, los dos volantes/delanteros que jugaron por afuera (Ronaldo y Simao) se cerraron, y obligaron a sus marcadores a dejar la línea.

El 7 a 0 no fue exagerado. Cada vez que los europeos se lo propusieron metieron un gol. Inclusive, cuando estaban 4 a 0, el DT les pidió a sus jugadores que intenten meter uno más para aumentar la diferencia de gol y complicarlo aún más a Costa de Marfil. Al final fueron 3 más.

Fue muy interesante que aún con la ausencia de Deco los portugueses tuvieran juego en la mitad de la cancha. Tiago, compañero de Agüero en Atlético de Madrid, manejó muy bien el juego del equipo junto a Meireles. Además, el otro volante central (Mendes) cumplió el rol de bajar unos metros y ponerse cerca de los dos centrales cuando los laterales subían.

Otra cosa agradable para los portugueses es que seis jugadores diferentes hayan marcado, y más teniendo en cuenta la dificultad que los dos “9” (Liedson y Almeida) del equipo tienen para meter un gol. Además recuperaron a Cristiano Ronaldo que se mostró poco egoísta, y dispuesto a jugar con y para sus compañeros. Portugal está casi clasificado, porque Costa de Marfil debe esperar que los europeos pierdan con Brasil, y ellos golear a Corea del Norte.

El de las 11.00 tenía pinta de ser un partido en el que la verticalidad chilena se iba a chocar con la defensa suiza. Y así fue hasta la expulsión de Behrami. Desde el comienzo del partido se notó que el árbitro, de Arabia Saudita, no tenía el suficiente nivel de conocimiento de lo que sucede adentro de una cancha que va más allá del reglamento. La mala expulsión del suizo no fue el único error, pero si el que más condicionó al partido.

El planteo chileno fue de vocación ofensiva desde el comienzo, y se intensificó a partir de la tarjeta roja. Marcelo Bielsa paró en la cancha a tres defensores (Medel, Ponce y Jara), tres volantes (Carmona por el medio y un poco más atrás que Isla y Vidal), un enganche (Mati Fernández) y tres delanteros (Alexis Sánchez, Suazo y Beausejour). Desde los nombres nos dimos cuenta de que lo único en lo que piensa Chile es en el arco contrario.

Suiza se paró con dos líneas de cuatro bien juntas (Lichsteiner, Von Bergen, Grichting y Ziegler; Behrami, Inler, Huggel y Fernández), con un volante un poco creativo delante de los dos “5” (Frei), y un tanque arriba (Nkufo). A los europeos les servía el empate, y eso se notó desde el principio. La expulsión le cambió los planes a Ottmar Hitzfield, que prescindió de Frei por Barnetta, y dejó a Nkufo solo arriba.

El primer tiempo nos mostró a un Chile que intentó demasiado por el centro de la cancha, y poco por los costados. Cuando se encontraron con el hombre de más empezaron a jugar con Beausejour y Sánchez por afuera. Igualmente, la primera etapa terminó empatada.

Ya en el segundo tiempo, Bielsa metió dos cambios que fueron decisivos: entró Mark González por Vidal, y salió Suazo para el ingreso de Valdivia. De esta forma la roja ganaba gente por afuera y creatividad, pero a costa de una referencia en el área. Por eso más adelante en el partido entró Paredes, el reemplazante natural de Chupete.

Hacía rato que los sudamericanos eran los protagonistas de un monólogo, pero sin goles. Hasta que Valdivia filtró un pase por el medio de una defensa muy adelantada que Paredes aprovechó para eludir al arquero, y tirar un pase flotado para que González, que llegaba desde la izquierda, meta el primero de cabeza.

A partir de ahí Suiza se vio obligado, y fue a buscar el empate. De contra podría haber llegado el segundo, pero no pudieron concretar. Los de Bielsa sufrieron hasta el final porque faltando un minuto Bunjaku, que había reemplazado a Nkufo, tuvo la posibilidad de empatar pero no pudo.

Al final fue un 1 a 0, que no deja tan conforme a Chile porque en los dos partidos deberían haber marcado más goles para aumentar la diferencia con el resto de los equipos de su grupo. En la última fecha jugarán con España, y Suiza con Honduras, para ver cual de los tres equipos se queda afuera.

El último enfrentamiento del día fue entre españoles y hondureños. Al igual que contra los suizos, España era favorita para llevarse el partido. Pero a diferencia del primer encuentro, Honduras no presentó una defensa de la solidez de la suiza.

Dos cambios hizo Del Bosque con respecto al primer partido. Entraron Navas y Torres por David Silva e Iniesta. Claramente ambas sustituciones tenían dos objetivos: aumentar el ancho de la cancha (que es la mejor/única forma de entrarles a los equipos que se defienden con muchos jugadores) y eliminar a ese volante de más que incluyó frente a Suiza.

Los europeos se volvieron a parar con un 4-2-3-1 similar al del primer encuentro, pero más ofensivo. Ramos, Piqué, Puyol y Capdevilla en la defensa. Busquets y Xabi Alonso en la contención. Navas, Xavi y Villa para crear, y Torres para definir.

Honduras quiso contrarrestar con una línea de cuatro y un volante central que formó un triángulo con ambos centrales y otra línea de cuatro volantes con un solo delantero. Por suerte para los españoles, acumular gente en defensa no significa defenderse bien, y los centroamericanos no se supieron defender.

Como era de esperar, España mantuvo su idea futbolística de pases cortos y precisos, más posesión de la pelota que el rival, mucho movimiento de los tres de arriba, y gran creatividad en el mediocampo. Jugando a media máquina le alcanzó para vencer a una muy débil Honduras que se equivocó demasiado

Fue 2 a 0, pero podrían haber sido más. Ahora la roja depende de si misma para terminar como líder del Grupo H y evitar a Brasil. Lo malo de la situación de éste grupo es que Chile, aún habiendo ganado sus dos partidos, puede quedar eliminado si pierde con España y Suiza golea a Honduras. Definitivamente la derrota española no sólo los afectó a ellos.

Buenos partidos para esperar a Argentina. Pero mañana se inicia la última fecha de la primera ronda, y antes de que juegue la Selección sabremos con quienes se puede enfrentar en los octavos de final. Lo más lindo del Mundial todavía está por empezar.

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