Cada uno de los medios de comunicación por los que hoy nos mantenemos informados surgió con un objetivo. Pero hoy tiene otro. La idea original de informar se transformó, y lo único que tienen en la cabeza los gerentes de todos los noticieros televisivos, informativos radiales, o diarios es ser el que más ven, el que más escuchan, o el que más compran. Por eso es que ya no interesa cuan importante es una noticia. Lo que vale es que vos seas el de más audiencia, el de más oyentes o el de más visitas en la web.

Y la que paga en esa vorágine del rating es la información. Porque un día nos encontramos con un título referido a un tema, y al siguiente ni siquiera se lo nombra.

Por eso es que ya no influye tanto como antes que una injusticia aparezca en la tele. Porque puede ser que los conductores/locutores/redactores estén una semana indignados, pero a la siguiente ya ni se acuerdan de la situación. Mañana es otro día, y como tal, exige un nuevo tema.

Por suerte, algunas personas no sólo cuentan con los medios de comunicación para hacerse escuchar.

Hace un par de meses, en el Estado de Arizona en Estados Unidos, se aprobó una ley. Esa ley tiene como objetivo “oficial” controlar la inmigración ilegal desde Méjico hacia Yanquilandia. El problema de esa nueva reglamentación es que su real objetivo es la peor de las discriminaciones: la que está relacionada con el aspecto de una persona.

El 27 de abril, la gobernadora Jan Brewer le dio el poder a las fuerzas policiales de detener a una persona y pedirle sus papeles por el solo hecho de “ser razonablemente sospechoso de ser inmigrante ilegal”.

Obviamente, nuestros medios de comunicación hicieron pública ésta noticia. Pero, también obviamente, unos días después le perdieron el rastro. En el país más capitalista de todos, los noticieros se manejan con la misma impronta que aquí, o peor.

Dentro de los informes sobre los repudios a la ley olvidaron mencionar algo que rara vez sucede: el deporte se involucró en la política y no para oficiar de distracción.

Así fue como los Phoenix Suns (básquet) utilizaron en un partido de playoffs una remera relacionada con el tema. Pero lamentablemente, los Suns fueron el único equipo que hizo público su desacuerdo con la ley-anti inmigrante, pero no la única fuerza.

Varios Estados de la Nación del norte propusieron un boicot turístico y comercial en perjuicio de Arizona, dónde queda uno de los paisajes más visitados por los estadounidenses: el Gran Cañón, que es atractivo para cerca de CINCO MILLONES DE PERSONAS por año.

Y éste aislamiento tuvo y tiene una cercanía con el deporte.

Los Arizona Diamondbacks son otro de los conjuntos radicados en esa zona. Se dedican al béisbol. Y lamentablemente para ellos son el único de los equipos que representan a ese Estado que están en actividad. El resto (Suns, de básquet,Cardinals, de fútbol americano y Coyotes, de hockey sobre hielo) están de vacaciones.

Al ser los únicos representantes de su Provincia que juegan partidos actualmente, sufren abucheos en cada una de las ciudades a las que van. En Chicago, en Los Ángeles y en Boston han sido silbados e insultados.

Inclusive, algunas de las organizaciones en contra de la ley, le han exigido al Comisionado de la MLB (liga de béisbol), Bud Selig, que le quite a Arizona el juego de estrellas de 2011, para el que fueron seleccionados el año pasado.

Y todo gracias a una campaña que tiene como objetivo derogar esta ley, y discutir una nueva regla de inmigración, que contemple la situación de los ilegales de manera correcta.

Está bueno que el deporte se relacione con la política, y que ésa cercanía no sea de índole oscura. Y estaría bueno que estas injusticias no sean moneda de cambio en un noticiero, sino algo por lo que hay que luchar para corregir.

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