Un feo día para los que gustamos del fútbol bien jugado, y de los equipos que piensan más en el arco contrario que en el propio. Algo de Brasil, pero como siempre, los cariocas empezaron bien tranquilos.

El primer partido fue algo más de lo que esperaba. Claro, siempre teniendo en cuenta que no esperaba nada, ni siquiera situaciones de riesgo. Pero los eslovacos, y especialmente uno de sus delanteros, el hijo y homónimo del DT, Vladimir Weiss, me alcanzaron para no cabecear en la cama. El empate me pareció un poco injusto, pero ¿qué se le va a hacer? Si el fútbol fuera justo no sabríamos quién es/fue Bilardo.

Luego del duelo entre eslovacos y neozelandeses, venía el perfecto aperitivo para esperar a Brasil – Corea del Norte. O por lo menos así lo creía, ya que Portugal y Costa de Marfil hicieron todo lo posible para que apague el televisor.

Fueron dos equipos que claramente no querían perder. Es cierto que la presencia de Brasil en su grupo sólo le deja lugar a uno, pero yo esperaba un poco más de los dos.

Ronaldo amagó con meterse en el partido, y hacerlo un poco más interesante, cuando en el primer tiempo lastimó al poste derecho del arquero marfileño, pero eso fue todo lo que hizo en los 90 minutos.

Los africanos intentaron un poco más, pero siempre con demasiado recaudo. Desde la izquierda, y de la mano de Salomón Kalou, jugador de Chelsea, deberían haber intentado más, ya que Paulo Ferreira, también de los azules, pasaba bastante al ataque.

Pero bueno, al final fue 0 a 0, y van a tener que definir el segundo puesto en otras dos fechas, porque a Brasil no creo que se le escape ningún punto.

Y finalmente, el último de los campeones jugó. Mucha expectativa para ver al equipo de Dunga, que ganó, pero no goleó ni gustó. Sinceramente no creía que los brasileros fueran a meter más de dos en el primer partido. Es normal que arranquen despacito, y es una mala señal para el resto de los equipos cuando Brasil no hace ruido, porque juegan con menos presión. Y cuando un brasilero tiene poca presión y está relajado pasan cosas como éstas.

Mala jornada en lo futbolístico. Pero para mí el día de hoy solamente iba a ser un paso necesario previo a mañana (salvo por Brasil), porque a partir de las 8.30 podremos ver a Chile contra Honduras, y más tarde a la gran España enfrentando a Suiza. Ojalá las dos rojas me compensen por la pobreza sufrida hasta ahora.

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