Antes de cualquier posible explicación hay que decir lo que realmente importa: Inter ganó, y es finalista de la Champions. Luego de esa irrefutable afirmación también hay que decir que el partido entre Barcelona e Inter fue muy parecido a lo que se esperaba.

Desde el arranque se vio a los neroazzurros al acecho de un error en la defensa del Barça que nunca llegó. Por el contrario, y tal cual se sabía que iba a suceder, Guardiola plantó a sus jugadores bien adelante, y hasta decidió poner a Yaya Touré de primer marcador central mentiroso: el marfileño, cada vez que su equipo recuperaba la pelota, se adelantaba unos 15 metros y se paraba en su posición habitual en la mitad de la cancha.

Que Mourinho haya parado a su equipo de la forma que lo hizo en éste partido no significa que el técnico portugués sea ultra defensivo. La conclusión que se puede sacar es que es uno de los mejores “pensadores” de partidos que hay en el fútbol actual (como lo dije antes del partido de ida), y en este caso, su decisión fue más que acertada.

Obviamente si Barcelona hubiera metido un segundo gol, el planteo de Mourinho hubiera pasado a ser obsoleto, y el genio de las tácticas hubiera sido Guardiola (vieron cuanto condicional).

Lo que quiero decir con esto es simple: en todos los deportes mandan los resultados. Para conseguirlos hay diferentes formas. Barcelona tienen una, e Inter tiene otra. Hoy la más efectiva fue la del ex DT del Porto. Sin embargo, la derrota de los catalanes no significa que todo lo que hicieron hasta ahora estuvo mal. Significa que ésta vez otro equipo fue mejor.

No tiene sentido comenzar una discusión sobre que manera es más adecuada para obtener un resultado (que es lo que verdaderamente importa). Para algunos será mejor una, y para otros será mejor otra.

Lo importante para rescatar de las dos últimas semifinales de la Champions que jugó Barcelona es que las dos formas de juego pueden ser efectivas. Y si no pregúntenle a Gus Hiddink y a Ashley Cole.

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