En nuestro país, el periodismo deportivo nos tiene acostumbrados a protagonistas que, en teoría (dixit Homero Simpson), son lo menos subjetivos posible. En general está instalada la idea de que si uno tiene una opinión formada con respecto a un tema, no puede dejarla de lado para exponer sus reflexiones sobre el mismo.

El ejemplo más simple y claro que se me viene a la cabeza es el ocultamiento por parte de los periodistas del club del que son hinchas. Es normal que si un reportero admite su fanatismo por un equipo, queda automáticamente desautorizado para hablar del clásico rival de su conjunto.

En cambio, en España no se toman la molestia de esconder su verdadera cara, y la exponen constantemente.

Como todos sabemos, La Liga de las Estrellas fue y es dominada por dos grandes equipos con mucha historia: Barcelona y Real Madrid. Y de la misma manera que el mundo del fútbol gira en torno a estos dos clubes (junto con otros), la capital española y la catalana se mueven a la par de blancos y azulgranas respectivamente.

Pero lo curioso de la situación es la naturalidad con la que los medios de comunicación demuestran constantemente de que lado están. Los diarios As y MARCA son totalmente madridistas, y El Mundo es absolutamente barcelonista. Inclusive, es normal ver títulos que denigren al rival, y hasta notas que hablen de la cantidad de penales que le dan a uno y a otro equipo, demostrando de manera “irrefutable” cuanto más favorecen a un club que al otro.

No me parece mal que sean abiertos en cuanto a su “ideología” futbolística. Pero entre defender a un equipo con alguna que otra chicana dirigida al rival y atacar deliberadamente a un jugador hay una gran diferencia…

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