Mucha gente alrededor de todo el mundo disfrutó de los Juegos Olímpicos que se desarrollaron en Pekín en 2008. Sin dudas fueron los más tecnológicos y modernos hasta ahora, y va a ser difícil que Londres o Río de Janeiro los superen.

Pero una de las incógnitas que surgió durante y después del evento, fue cuánto uso le iba a dar China a todos esos estadios construidos especialmente para la competición, para los cuales gastaron una montaña de plata.

Una de las respuestas fue firmar un acuerdo con la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) para que las próximas 3 finales de la Copa Italia se jueguen en el Nido de Pájaros (el estadio Olímpico).

En Agosto de este año, Inter y Lazio disputaron el partido decisivo de ésta copa en Pekín, resultando el equipo de la capital italiana victorioso por 2 a 1. Sin dudas, la exitosa realización de ésta final fue el punto de partida para que la FIGC acordara con el gobierno chino a cambio de unos 15 millones de dólares por los 3 años.

La Copa Italia se caracteriza por ser el segundo torneo en importancia en ese país, y no es extraño que un equipo que rara vez aspira al título de la Serie A llegue a la final de este certamen, e incluso que la gane. Llevando la final a Asia, lo privan al hincha de aquel equipo de vivir de cerca una posible vuelta olímpica del club de sus amores.

Está bueno que el deporte trascienda fronteras y se acerque a otros países… pero a qué precio?

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